El Cuadrante del Pánico
La Buena Suerte es de los que Entienden
Sentir temor es una reacción natural ante un peligro inminente y nuestro cerebro está muy bien preparado para reaccionar ante algo que nos produzca súbita desconfianza o rechazo.
¿Quién no ha dado un salto o pegado un grito de espanto ante una situación extraña que nos revela muy cerca y sin aviso?
De hecho, las mejores bromas que se hacen entre amigos o familiares tienen relación con sorprender o asustar a alguien, para después verle la cara de espanto.
Desde un gesto de desagrado hasta salir corriendo despavorido, nuestro cerebro tiene una respuesta lista frente a una situación de peligro, incluso antes de que podamos siquiera pensar en ello.
Este artículo trata sobre temas que dan temor y a la vez su objetivo es reducir aquella sensación de miedo instantáneo que sentimos cuando nos damos cuenta de un peligro inminente.
Aquí vamos a tratar sobre las actuales guerras de Rusia y de Irán, y de cómo pueden llegar a afectarte a ti y a los tuyos de formas que quizás no habías pensado.
A la vez, el objetivo final de este ensayo es reducir el miedo natural que podamos sentir, gracias al análisis de los eventos que se dearrollan, y, si es posible, lograr que ese miedo se transforme en entendimiento, como cuando ya conocemos una broma y esta pierde su capacitad de asombrarnos.
Aunque no vamos a adentrarnos en las razones o sinrazones del inicio de estos conflictos bélicos, vamos a examinar cuatro dimensiones que se pueden ver impactados por estas guerras a corto y mediano plazo.
La Energía
El último día de Febrero de 2026 inició una guerra en Medio Oriente que involucra a Irán, Israel y los Estados Unidos. Al momento de la publicación de este artículo siguen dándose ataques por toda la región del Golfo Pérsico.
Este conflicto enfrenta a dos potencias nucleares, Estados Unidos e Israel, con Irán, un país aspirante a producir armas nucleares.
Ese es en si mismo un mal signo, aunque por ahora no hay consecuencias radioactivas que lamentar.
El impacto para quienes estamos geográficamente lejos del conflicto tiene que ver con el precio de la energía y el acceso a ella.
Me refiero al petróleo y el gas natural que se produce y son exportados en grandes volúmenes desde esta región y que son requeridos por muchos países para impulsar sus sociedades.
En tiempos normales, gran parte de esa energía debe pasar por el estrecho de Ormuz, en grandes barcos tanqueros que viajan a todo el mundo con el petróleo y el gas producidos por Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin, Arabia Saudí y por supuesto Irán.
A los pocos días del inicio de la guerra, Irán bloqueó el estrecho de Ormuz como represalia y castigo a los países exportadores de petróleo que alojan bases y permiten el sobrevuelo de aviones de Estados Unidos.
Esa acción de Irán detuvo el flujo de cerca de 11 millones de barriles de petróleo al día e hizo subir su precio a más de USD $110, desde los USD $70 de antes de la guerra (1).
Hasta cierto punto, la reacción de parte de Irán era esperable, siendo un truco que ha utilizado anteriormente para presionar a Estados Unidos, a occidente y a los países productores de petróleo para finalizar conflictos o sanciones.
Pero esta vez es diferente.
Desde hace semanas que no pasa petróleo y gas por el estrecho de Ormuz desde los países exportadores del golfo, lo que ya está causando estragos en países como India o Paquistán, o incluso Nueva Zelandia y Australia, consumidores de estos combustibles, por la escases de gasolina y gas licuado.
Desde mediados de marzo Israel comenzó a bombardear instalaciones productivas de petróleo y gas de Irán, a lo que Irán respondió atacando con misiles las refinerías y tanques de almacenaje de Catar, Emiratos Árabes y Arabia Saudí.
Esto no había sucedido en tal extensión antes y la destrucción de infraestructura petrolífera de la zona del golfo solo había sufrido un daño parecido en la década de 1980, durante la guerra entre Irán e Iraq y en 1991 en Kuwait, durante la Guerra del Golfo.
Hasta hoy se han atacado instalaciones de almacenaje y refinerías de petróleo y gas. Es de esperar que los ataque no lleguen a dañar lo oleoductos y gasoductos que surcan las arenas del desierto desde los países productores, lo que podría empeorar la situación aun mas.
Según estudios preliminares el daño recíproco generado hasta ahora tardará de tres a cinco años en recuperarse.
Eso es una fuerte señal hacia el alza de los precios internacionales del petróleo y el gas licuado en el largo plazo.
A tan solo dos mil kilómetros de la zona del Golfo Pérsico hay otro conflicto que impactó en su momento a los mercados energéticos, la guerra entre Rusia y Ucrania, la que inició en febrero de 2022 y aun se mantiene.
Cuando este conflicto estalló, produjo una gran contracción en el suministro de petróleo y gas ruso a los países de Europa occidental, esto debido mayormente a las sanciones occidentales y al sabotaje de dos gasoductos que iban de Rusia hasta Alemania.
Los precios subieron y Europa tuvo que recurrir a otros proveedores de energía, como Estados Unidos y los países del Golfo Pérsico.
Claramente la situación energética inmediata de Europa vuelve a estresarse hoy, pero a nivel de disponibilidad de combustibles tanto Europa como Asia están en similares problemas.
Hacia finales del mes de marzo de 2026 las fuerza militares de Ucrania iniciaron una ofensiva enfocándose en destruir la capacitad de refinación de petróleo de Rusia, atacando con gran cantidad de drones las diversas instalaciones de producción, transporte y almacenaje en territorio ruso. El daños ha sido extenso y, como en el Golfo Pérsico, la reparación de la infraestructura destruida tomará años.
Si con el cierre del Golfo Pérsico de dejaron de exportar 11 millones de barriles de petróleo al día, con los ataques ucranianos en días recientes Rusia dejó de exportar otros dos millones de barriles.
Si bien Rusia está sancionada por occidente se permitía que ese petróleo fuese revendido por terceros para mantener alta la oferta y el precio del crudo a precios bajos.
Nunca antes en la historia moderna dos grandes áreas productoras de petróleo y gas habían sufrido tanta destrucción de su infraestructura casi en simultáneo.
Los Commodities
El concepto de commodity incluye todo bien que pueda ser transado y cuyo precio pueda ser definido de alguna forma estándar. Tanto el arroz como el trigo, el cobre y el hierro, el oro y la plata, el petróleo y el gas son commodities que se transan a nivel global todos los días.
Si bien los commodities mas impactados por las guerras en el Golfo Pérsico han sido el petróleo y el gas, también se ha producido escases de bienes como helio, importante para la producción de microchips y semiconductores, aluminio y fertilizantes industriales como urea y otros fertilizantes nitrogenados.
La escasez produce alzas de precio, pero también la incertidumbre. Eso se ha visto reflejado en el precio del oro y la plata, que funciona como activo refugio, aunque estos actualmente se encuentran en liquidación debido a que los inversionistas prefieren por ahora tener la liquidez necesaria acumulando dólares y euros para poder mover sus activos fácilmente y a la vez aprovechar de comprar activos baratos cuando estos bajen de precio.
Eventualmente los commodities pueden tornarse moneda de cambio, dependiendo de los acontecimientos, ya que un bien físico siempre tendrá preponderancia sobre un activo derivado, como el dinero.
Finanzas
La zona de los países del Golfo pérsico han visto crecer sus economías durante décadas gracias en parte al estatus de oasis financieros.
Países como Qatar y Dubái (parte de los Emiratos Árabes Unidos) han crecido en torno a las finanzas que rodean la riqueza del petróleo.
Desde el inicio de la guerra Irán comenzó a atacar a los países cercanos como represalia. Tanto hoteles 5 estrellas como la industria petrolífera han sido atacados, lo que ha hecho que los inversionistas se vayan de la zona en grandes volúmenes y muevan su capital a otros lugares más estables como Hong Kong y Singapur.
Estos movimientos de capital no son necesariamente malos para las finanzas mundiales, pero claramente va a costar mucho más tiempo para que la zona recupere la confianza de los grandes inversionistas y sus capitales, lo que hará a la vez mas difícil el recuperar la capacidad productiva de materia primas, al menos a niveles como la conocimos.
Hay que entender, además, que mucha inversión está apalancada (hay créditos pendientes) y que no podrá generar ganancias lo que puede llevar a empresas, bancos de inversión y fondos de capital a la quiebra dentro de los próximos meses.
Hay que notar que los países también adquieren deudas por medio de venta de bonos soberanos. No está de más mencionar que las economías más dearrolladas están altamente endeudadas (2) y algunas de ellas están haciendo rodar su deuda, pagando solo intereses y adquiriendo más deuda para seguir operando.
Ante el escenario de fallas de empresas y bancos, los gobiernos tendrán que salir al rescate de sus respectivas economías, lo que puede llevar a acrecentar su deuda respectiva, lo que a la vez acrecentaría la inflación (3).
El apalancamiento moderno es particularmente sensible debido a los llamados derivados financieros, que funcionan como seguros espejo y que confían en la existencia de un bien para ser revendidos como paquetes financieros que rentan dividendos a grandes instituciones como fondos de inversión, fondos de pensiones y bancos de inversión.
Un tipo conocido de derivado es una hipoteca, que representa el valor de un inmueble. Esa hipoteca es crédito otorgado ante la existencia física de una propiedad.
Para entender los derivados mas complejos, imagine un jarrón con un valor importante, el que corresponde a un bien. Junto a este jarrón existen una serie de espejos (SWAPS) que reflejan la imagen del jarrón y que "derivan" un pequeño valor del bien que reflejan. Estos derivados pueden ser empaquetados y vendidos como instrumento de inversión.
Junto a estos derivados existen otros seguros de crédito (CDS o CREDIT DEFAULT SWAPS) que dan protección ante el incumplimiento de pago de un deudor.
Supongamos que por un descuido o un ataque el jarrón en cuestión resulta destruido, lo que inmediatamente vuelve a los derivados Swaps en activos basura que no valen nada, pues no reflejan ningún bien. Ante este hecho se activan los CDS que como seguros cubren las pérdidas.
Este modelo funciona en los grandes mercados financieros modernos desde hace décadas, y funciona bien mientras los Credit Default Swaps no generen una cascada de cobros por impagos que saturen el mercado.
Esta figura de derivados que se empaquetan como activos financieros o que protegen de otros derivados se ha permitido crecer a volúmenes poco prudentes y hoy toman la forma de una pirámide invertida, con los bienes reales (commodities, empresas, inmuebles, activos industriales, marcas, etc.) en la base y una cada vez mayor superestructura de activos en papel.
Ante la situación actual de las guerras, solo nos queda imaginar la cantidad de Swaps que han perdido su valor y de Credit Default Swaps que van a ser ejecutados ante los impagos, la gran destrucción de activos físicos, la perdida de valor inmobiliario, la subida del riesgo financiero y movimientos de capitales que se está dando.
El sistema financiero mundial está pendiente de los eventos en Medio Oriente, no solo por el resultado del conflicto, sino porque muchas empresas e institucionalidad financiera de la región está en serio riesgo de fallar.
En el caso del conflicto de Rusia con Ucrania el mundo pudo aislar el contagio financiero de la guerra, congelando los activos rusos en el extranjero y sacando al país del sistema SWIFT de transferencias bancarias. Esto fue a la vez una represalia bélica como también una forma de protegerse de una eventual caída del sistema financiero ruso.
Dinero
Hoy el dinero es deuda y está solo respaldado por la confianza de los gobiernos que lo emiten. En el pasado no era así pues el dinero impreso era la representación de un bien real, como la definición de derivado que ya vimos.
Desde la reunión de Bretton Woods en 1944 (4) el dólar norteamericano se convirtió en la moneda de reserva del mundo, con convertibilidad en oro y respaldado por la confianza y robustez económica que otorgaba el gobierno de los Estados Unidos de postguerra.
En agosto de 1971 el presidente norteamericano Richard Nixon terminó con la convertibilidad del dólar a oro, lo que finalizó el acuerdo de Bretton Woods, pero antes de que nadie pudiese alzar la voz ante un evento de tal magnitud económica, se logró un acuerdo con Arabia Saudí, el mayor productor de petróleo del mundo y presidente de la OPEP (Organización de Países Productores de Petróleo) para que toda transacción de compraventa de petróleo en el mundo fuese realizada con dólares norteamericanos.
Este acuerdo marcó el inicio del denominado sistema petrodólar que sigue en vigencia hasta hoy. El acuerdo incluía la cláusula que a cambio permitiría a los Estados Unidos proporcionar protección a la dinastía Al Saud.
Esta necesidad vital por la moneda norteamericana permite que el dólar se mantenga firme y la economía de los Estados Unidos siga liderando al mundo.
El mantenerse como la moneda de reserva del mundo ha permitido al gobierno de los Estados Unidos el imprimir increíbles sumas de dinero, que se emiten como deuda y que a la vez se acumulan ante la rapidez con que se gasta. Esta inmensa deuda es a la vez un riesgo para todo el sistema monetario mundial, pues todos los países que emiten moneda están apoyándose en la estabilidad del dólar, el que se devalúa cada vez que se imprime más.
Pero hoy en día se abre un posible flanco que debilita la posición del petrodólar, mayormente porque el archienemigo de Arabia Saudí, Irán, ha podido atacar las instalaciones petrolíferas del reino con cierta impunidad, ya que las defensas norteamericanas se han visto saturadas y hasta cierto punto amenazadas por el poderío misilístico de Irán.
Al parecer, el reino Saudí estaría presionando a los Estados Unidos para cumplir su acuerdo y proteger al reino (5). De no cumplir el acuerdo, estaríamos a unos pocos ataques iraníes más de terminar con el acuerdo del petrodólar, para firmar otro acuerdo a la brevedad, ya que tanto China como Rusia estarían más que contentos de proporcionar seguridad o al menos mediar con Irán para detener los ataques al territorio Saudí.
Las implicaciones de un dólar norteamericano debilitado no se haría esperar, con una inflación monetaria que haría más caros los bienes, ya no por escases sino porque el dólar bajaría su valor relativo.
Claro está que el solo desapego al acuerdo petrodólar no acabaría con la validez del dólar de buenas a primeras, pero las posibilidades son infinitas y el momento de desbancarlo de su posición puede venir de cualquier parte, especialmente cuando hay enemigos en las puertas.
El Cuadrante
Ya vimos en este ensayo que las actuales guerras de Irán y de Rusia tiene ciertos paralelismos cuando se les compara.
a) Ambos conflictos involucran una extensa destrucción de infraestructura de gas o petróleo impactando a un porcentaje importante de la energía que el mundo consume, lo que costará años y mucho dinero para restituir a niveles previos. Esto asegura precios altos de los combustibles por un largo tiempo.
b) Ambos conflictos estrechan la disponibilidad de ciertos commodities como fertilizantes, gas, petróleo y sus derivados. No solo la industria de los derivados del petróleo y el transporte se ven inmediatamente impactados, también es notorio el impacto en la pesca industrial, la producción cárnica y la agricultura, la que ya está bajo gran presión (6) desde múltiples ángulos.
c) Ambos conflictos impactan al sistema financiero mundial, pero cada vez se percibe más que el daño puede estar corriendo bajo el radar pues, a diferencia de la guerra de Rusia, en el caso de Irán es imposible aislar el miedo de los inversionistas y el impacto en los niveles de riesgo financiero. Tampoco es posible evitar que las empresas globales sufran pérdidas millonarias y por consiguiente los bancos donde han obtenido créditos tampoco están a salvo. Se puede repetir una crisis financiera como la Subprime de 2008-2009 donde algunos bancos importantes fallen, haciéndonos entrar en otro momento económico.
d) Ambos conflictos involucran utilizar el dinero como arma, pues si en la guerra de Rusia se pudo aislar monetariamente al país, en la actual guerra con Irán no se puede evitar que, de algún modo, el acuerdo del petrodólar se vea afectado. El riesgo está latente y solo dependerá del énfasis de Irán en jugar esa carta y de los Estados Unidos y su capacidad para involucrarse aun mas a nivel militar. Si Irán ataca exhaustivamente a Arabia Saudí o a intereses de Estados Unidos o exige la compraventa de petróleo en otra moneda que no sea el dólar significaría una amenaza existencial para la economía norteamericana. Dependiendo de como se desenvuelvan los hechos es posible que en algún momento tengamos un nuevo patrón que ya no será el dólar, sino otro sistema basado en commodities, otras monedas, o incluso una criptomoneda (7).
Conclusión
Nuestro mundo del siglo veintiuno está acostumbrado a un modo de hacer las cosas, a desarrollar nuevas invenciones, a incorporar nuevas tecnologías, a inflar la inversión con deuda barata, a mejorar la calidad de vida de millones de personas con acceso a más casas, autos, estudios y viajes. Pero el cuadrante de eventos que revisamos puede ponerle un freno a esto, pues todo este frenesí de actividad humana se basa en disponer de la energía, los commodities, un sistema financiero y el dinero estable necesarios.
Si entendemos los desafíos a los que se enfrentan estos cuatro ámbitos del quehacer humano por separado ya se nos presenta una escena complicada. Si más aun las vemos como una interacción entre eventos que gatillan otros eventos más complejos, las consecuencias pueden ser desastrosas.
Tenemos entre manos un trébol de cuatro hojas, algo singular que no sucede con frecuencia, pero que esta vez puede cambiar nuestra suerte marcando un hito en la forma de desarrollar nuestra civilización de aquí en adelante.
Usted debe estar al tanto de estas cosas, no solo como conocimiento inútil, ese que no se utiliza nunca, sino para sopesar sus propias circunstancias, definir su posición y tomar acción decisiva.
Cuando el mundo cambia es decisión de cada quién donde se posicionará. Los que entienden lo que sucede harán lo correcto.
El miedo a veces paraliza, por eso no se deje vencer por el miedo a las noticias o las opiniones de los expertos, recuerde que no hacer nada también es una decisión (8).
Ya está avisado, por lo que si los conflictos en Ucrania y el Golfo Pérsico empeoran, si falla uno o más bancos importantes, si los precios de la energía y los alimentos se van a las nubes, si lo que conocíamos como dinero cambia de forma, no será una sorpresa, sino la comprobación de lo esperable.
Ante todo prepárese mental y espiritualmente, pues es fácil ser una persona compuesta y bien portada cuándo todo va bien. Solo aquellos que tiene una base espiritual íntegra podrán pasar la prueba que se nos presenta en frente con su ser intacto.
Bendiciones,
Luis Leighton
(1) https://oilprice.com/futures/brent/
(2) https://www.usdebtclock.org/world-debt-clock.html
(3) https://backofficemag.substack.com/p/occidente-del-capitalismo-al-creditismo
(4) https://backofficemag.substack.com/p/bretton-woods-80-anos-y-contando
(5) https://www.msn.com/es-co/noticias/mundo/arabia-saudita-presiona-a-ee-uu-para-intensificar-ataques-contra-ir%C3%A1n-seg%C3%BAn-medios/ar-AA1ZyIlD
(6) https://www.linkedin.com/pulse/e-ayuno-intermitente-2023-2026-luis-leighton-carvajal-/
(7) https://backofficemag.substack.com/p/la-llegada-del-invierno-economico
(8) https://backofficemag.substack.com/p/ruido-blanco-y-oidos-sordos

Comentarios
Publicar un comentario